Abrazada a la ilusión que me condena
martes, 14 de mayo de 2024
Con lo que me quedo
martes, 13 de abril de 2021
Título evidente
Intento encontrarle un sentido a este arsenal de cosas que me pasan por el cuerpo cuando estás cerca. Y fallo en cada intento.
Sos la persona que más me lastimó, que más mierda me hizo, que me truncó los sueños, que me vio en el piso y me siguió pateando. Que me soltó la mano, que se burló de mí, que me dio golpe tras golpe... Literal y metafóricamente hablando.
Y sin embargo... ¡Ay, sin embargo! Te abrazaría tan fuerte que temería romperte los huesos. Todos. Uno por uno. Tantos recuerdos.. De tantos besos, tantas miradas, tantas noches de amor y de pasión, tantos mensajes, tantas pintas. Y fueron menos que los otros: engaños, mentiras, burlas, desprecios, desplantes, indiferencia... Sin embargo... ¡Ay, sin embargo! Recuerdo más los buenos. Tengo que esforzarme por tratar de retener mentalmente todos esos dañinos, para tener algo de donde agarrarme para no caer en la nostalgia. Pero caigo igual. ¡Y cómo caigo! Pocas veces tan evidente el porqué del título de este blog. Estoy abrazada a la ilusión que me condena. Esa maldita ilusión de que las personas pueden cambiar, de que se den cuenta a tiempo de lo que están perdiendo, de cómo se están equivocando. Esa maldita ilusión de que, por fin, algo salga bien. Esa maldita ilusión de vivir en las nubes, creyendo que esto puede tener un final feliz.
Y cómo me condena esa ilusión.
lunes, 8 de junio de 2020
domingo, 12 de marzo de 2017
No dejes que te callen
La gente del Indio no es eso que les quieren hacer creer (y que logran hacerlo con todas estas tragedias que, repito, no son casualidades). Ni la del Indio, ni la de la mayoría que asiste religiosamente a los recitales del grupo de rock nacional al que ama. No son los que te pasan por encima, aplastándote y quitándote el último respiro. No son los que incendian boleterías. No son los que te dejan en pelotas, sin mochila, sin celular, en el medio de la nada.
Los verdaderos fanáticos, los que se tatúan en la piel frases de temas que los conmueven, los que hacen cuentas regresivas esperando un nuevo recital o el próximo cd, son los que ahorran hasta el último centavo para estar ahí. Son los que comparten con vos una cerveza sin saber tu nombre. Son los que te levantan en el medio del pogo antes de que tu orto bese el piso, preguntándote si estás bien. Son los que te hacen la segunda si ven que fuiste solo.
No es casualidad que hace MESES que circulan amenazas por todos lados. No es casualidad que el Indio le pegue a ciertas ideas políticas, y que influya en tanta gente. No es casualidad lo que pasó, dónde pasó y como pasó. No, nada de esto fue casualidad. Como tampoco fueron casualidades las 5 personas acuchilladas en el recital del año 2000, ni lo de 1994, cuando hubo 28 personas heridas y 60 detenidas (por lo que dejaron de tocar en la Ciudad de Buenos Aires), ni lo de Walter Bulacio, ni que Jorge Felipi haya caído desde la platea alta en el 2001 o que los efectivos hayan formado un cordón alrededor del estadio y luego ordenaran el ingreso de quienes no habían adquirido una entrada. Perdónenme, quizás soy una ilusa. Pero, para mí, acá pasan cosas a otro nivel. Mucho ensayo general para la farsa actual.
Ojala no se repita. Ojalá todas las personas de las que aún no se sabe nada, vuelvan sanas y salvas a sus casas. Ojalá descansen en paz los que ya no están. Ojalá esta tierra ya no sea una herida que se abre todos los días a pura muerte, a todo gramo. Ojalá esta cárcel no siga así, con los presos políticos. Ojalá no se rompa loca mi anatomía con el humor de los sobrevivientes, de un mudo con tu voz, de un ciego como yo.
No te van a callar, Indio. No dejes que te callen.
"Que se lastime alguno de ustedes no vale ningún recital de rock and roll". Carlos "Indio" Solari.
(VIOLENCIA ES MENTIR).
miércoles, 1 de marzo de 2017
VOLUNTARIOS PARA EDUCAR
Se necesitan voluntarios todos los días. En muchos lugares. Inclusive, ¿pensaron cuántas veces alguien necesitó un voluntario, a pocos metros de ustedes, y siguieron de largo?
Sí, necesitamos voluntarios.
martes, 27 de diciembre de 2016
VERLOS.
Verlos así... disfrutando, emocionados, llenando de nuestros colores cada calle. Verlos. Con banderas, con camisetas, con caras pintadas.
Verlos con los ojos rebalsados de amor, con una sonrisa que no entra en sus caras. Verlos. Verlos sacando fotos, filmando videos, saliendo en la tele. Verlos en los aeropuertos, bajando de un avión y subiéndose a otro sin caer todavía en la dimensión de lo que están haciendo. Verlos. Verlos con las manos llenas de bolsos, de ilusiones, de los mismos sueños que cargamos vos y yo, y que tantas veces nos quisieron hacer resignar. Verlos, nada más.
Verlos ahora como los vi levantando una Libertadores y como los vi llorar desconsoladamente cuando todo era un desastre. Verlos como cuando iban sentados en la misma traffic que yo, jugando contra un equipo que de pedo aparecía en wikipedia, y cuando ocupábamos esa traffic viajando a ver una final internacional. Verlos. Verlos tomar revancha. Verlos en lugares que ni siquiera sé pronunciar el nombre.
Verlos y sonreír, emocionarme y dejar caer un lagrimón. Verlos y sentirme ahí. Verlos y sentir un orgullo de la concha de su madre, que me eriza la piel. VERLOS... SIMPLEMENTE ME LLENA EL ALMA. DOY LA VIDA POR VERLOS SIEMPRE ASÍ.
River, nunca vas a caminar solo!! Eternamente enamorada de vos y tu gente! GRACIAS POR TANTO.
martes, 6 de diciembre de 2016
Tinta Negra
sábado, 30 de enero de 2016
ME REÍ.
Todavía lo soy en parte pero, cuando era chica, era mucho peor: era anti-social. No porque no me gustara relacionarme con la gente, sino porque me daba terror el rechazo, el qué dirán, el sentirme menos que los demás. Era muy inteligente, amaba ir a la escuela y sentarme a estudiar; pero me iba al otro extremo. Casi ni salía a los recreos, me quedaba encerrada en el salón haciendo la tarea del día siguiente. Al principio creía que era por eso, por mi amor al estudio; pero años después comprendí que prefería quedarme sentada escribiendo porque en el patio nadie quería jugar conmigo. Quizás porque no le dirigía la palabra a nadie (repito, por vergüenza), porque las pocas veces que he salido a jugar, se han acercado a la hamaca donde me encontraba para preguntarme "¿Vos qué sos, un nene o una nena?". Resulta que no me crecía el pelo, tenía el cabello demasiado corto, y lleno de rulitos. Y ni hablar de cuando llegaba el día de la foto escolar, nunca quería ir! Pero me obligaban. Rompí todas las fotos, una por una, año tras año. Pero ME REÍ.
Elegía reírme quizás también porque en las clases de gimnasia, era siempre la última que elegían para armar los grupos de voley o handball (nunca me gustaron los deportes ni fui buena en ellos). También recuerdo que las contadas veces que salía al recreo, me lo pasaba encerrada en el baño hasta que sonaba el timbre porque me daba vergüenza estar sentada sola, cuando todos jugaban con alguien.
Y, aunque me reía, quise revertir esa situación eh, me esforzaba, le ponía garra. Un día, llamé a una compañerita para invitarla a jugar a casa; ella me dijo "hoy no puedo, en un rato tengo que ir al centro con mi mamá". Digamos que mucho no le creí, y al rato volví a llamarla, cambiando la voz y haciéndome pasar por otra compañera. Saben qué me contestó? "Bueno, dale! Ahora termino de comer y mi mamá me lleva". Y, una vez más, ME REÍ.
ME REÍ cuando en mis cumpleaños veía que las agujas del reloj avanzaban, y no venía nadie. Y esas situaciones de recreos, de intentos frustrados de hacer amigas, de tener vergüenza de mí misma y de sentirme prácticamente la persona más fea del planeta Tierra, se repetían a diario. Y cada año.
ME REÍ en primer grado, cuando se había incorporado una nueva compañera que se sentó adelante mío, y un misterioso día alguien decidió cortarle la campera. Yo me sentaba detrás, por lo que me echaron la culpa a mí. Al día siguiente, vino la directora al aula con un sermón tipo "...y para haberle cortado la campera tejida, tiene que haber sido una tijera muuuy filosa. A ver, muestren sus tijeras, cada uno levante sus tijeras para que podamos verlas". En ese momento, todos tenían la famosa tijera de Mickey Mouse, casi toda de plástico, con mango negro y la cara del ratoncito. Resulta que esa tijera no cortaba ni un papel glacé. La mía? Adivinen. Mi mamá (exagerada siempre) hacía una semana atrás, me había comprado una súper tijera con un filo impresionante que te cortaba hasta el sida. Yo calculo que no me trajo unas tijeras de podar porque no me iban a entrar en la mochila. Imagínense! Me dio tanto terror, y me dí cuenta de que si yo mostraba mis tijeras iban a pensar que había sido yo, que decidí decir que me las había olvidado. A ver si vuelven a adivinar... La persona que le había cortado la campera a mi compañera, la había dejado enganchada ahí mismo. El resto podrán imaginárselo. Y saben qué? ME REÍ.
ME REÍ cada vez que mi hermana se aliaba con sus amigas, con mi prima y hasta con mis compañeras que de vez en cuando accedían a venir a casa (quizás por lástima o porque sus viejos las obligaban), para decirme fea, gorda, varón o lo que fuere. Inclusive me decían que yo no me llamaba Romina, que me llamaba Ramón, y me hacían canciones burlándose. Y ME REÍ.
ME REÍ cuando intenté hacer mi primer piyama party, y de las 10 compañeras que invité, vino una sola (por supuesto, amiga de mi hermana, no mía).
ME REÍ en mi pre-adolescencia, cuando todas se contaban a quién se habían chapado, y yo estaba igual de cerca a un beso que Polino a la barrabrava de Temperley.
ME REÍ cuando ya siendo adolescente, y a raíz de justamente nunca haberme visto con alguien, empezaron a inventar que era lesbiana, y me gritaban torta y demás cosas señalándome por la calle; hasta las poquísimas personas que había empezado a considerar "amigas". Y ME REÍ, me reí mucho.
Después empecé a perder (muy de a poco) la timidez, me puse de novia, me hablaba con mis compañeros y mostraba (también, muy de a poco) cómo era realmente. La realidad es esta: me encanta hablar, hablo todo el tiempo, a veces hasta casi ni paro. Pero en esos momentos, y desde que era chica, me lo guardaba. Ahora me pasé al otro bando, quizás estoy desembuchando todo lo que me callé tanto tiempo. Pero como yo siempre triunfo en la vida (?), cuando mejor me empecé a llevar con mis compañeros, resulta que terminé 9no año y empecé el polimodal, en otro colegio, con otra gente (no muy buena) que se conocía desde jardín de infantes e, imagínense... Era volver a pasar oooootra vez por todo lo mismo. ESA VEZ NO ME REÍ. Esa vez la pasé feo, pasé de ser el mejor promedio del aula a llevarme 4 materias, escaparme de la escuela, bajarme del bondi que me llevaba para caminar dos cuadras y tomarme otro para volver. Quise abandonar, pensé muchas veces en dejar el colegio. Engordé 15 kilos y desde ese entonces... subo, bajo, subo, bajo; y van quedando toooodas las marcas y consecuencias físicas horribles en el cuerpo que tanto nos avergüenzan a las minas... Pero INTENTÉ REÍRME a pesar de todo, y seguí.
Seguí riéndome después, frente a cada tropezón y fundamentalmente frente a cada caída, que tampoco voy a entrar en detalles porque ya cansé con todo este relato que a nadie le interesa.
Pero, la última vez que me reí, fue hace unos días; cuando fui a dormir y me desperté en un sanatorio, atada a una cama y con pañales. Por una hipoglucemia que me provocó convulsiones y luego me dejó inconsciente, y también logró que me hicieran desde un análisis de VIH hasta una punción lumbar. 6 días internada, con sueros infiltrados, venas explotadas, dolores de cabeza y demás. Pero, volvamos a lo más humillante: POR QUÉ PAÑALES? Y cuando digo PAÑALES no se imaginen unos tiernos Huggies o Pampers, a mí me pusieron uno en blanco y negro; de esos que en los paquetes tienen la foto de una vieja sentada en una mecedora y mirando por una ventana. ¿Por qué? 23 años tengo, ¿había necesidad? Gente, enfermeros, médicos, HIJOS DE PUTA: había otras opciones! Te queda la dignidad en la reconcha de tu madre. Pero bueno, TAMBIÉN ME REÍ.
Y ésa es la clave de todo: REÍRSE. Si tenés un problema, reíte. Si te enfermás, reíte. Si te rompen el corazón, reíte. Si pasás vergüenza, reíte. Si pensás que nada puede salir peor, reíte. Porque sí, siempre puede salir peor; pero si enfrentás todo con una hermosa sonrisa, NUNCA TE VAN A VENCER.
![]() |
| ♪.. Tristeza |
viernes, 4 de septiembre de 2015
Dejar fluir
Muchas peleas sin sentido no hubieran tenido lugar si hubiésemos reemplazado los reproches hirientes e impuntuales por un renglón lleno de tinta, y hasta garabatos tal vez. Muchos mensajes enviados de los que luego nos arrepentimos, cambiando radicalmente de opinión sobre el mismo o sólo queriéndole dar otro sentido u otra manera de decirlo.
Así que acá, una vez más, mi cuaderno y yo, sentados en una vereda bajo un rayo de sol que 10 minutos atrás era agradable y ahora me molesta porque me acalora. ¿Así es como pasa con todo? Dura un tiempo de una manera, haciéndonos sentir así o asá; y luego pasa a otro período donde nos produce otras cosas... Lo miramos objetivamente tal vez, en una tercera persona que nos permite analizar todo. O es primera persona, soy yo misma, más que nunca, quitándome el velo de los ojos. Así, como el rayo de sol... En un principio era algo bueno, después pasó a molestarme por el simple hecho de durar cierta cantidad de tiempo en la misma posición.
En definitiva, no importa si no consigo escribir realmente lo que quiero, ya el hecho de dejarme fluir me tranquiliza: 2 palabras que van a leer bastante seguido en este blog, por lo menos durante un tiempo: DEJAR FLUIR, porque estoy en esa etapa.
jueves, 16 de julio de 2015
miércoles, 11 de marzo de 2015
#Boluda
Qué es lo peor que pueda pasarme? Llorar 3 noches seguidas, una semana, un mes? Somos capaces de superar eso. Muy capaces. Eso y mucho más. En cambio, el otro es el que no crece y queda estancado en el mismo lugar.
Y sí, quedo como boluda y soy boluda, sin lugar a dudas. Pero al fin y al cabo, nunca voy a poder lamentarme de algo que dejé de hacer por miedo al rechazo. Si lo siento lo hago, así de simple. Y me brindo entera, como soy, saco la mejor de mis sonrisas y le doy para adelante. ¿Se lo merece? Puede que sí, puede que no. Pero uno tiene que actuar por uno mismo. Al fin y al cabo, el equivocado es el otro. Y, creeme... TODO VUELVE.
lunes, 27 de octubre de 2014
Esa clase de gente...
Cuando ustedes ven un plato de comida, yo veo un cadáver de un animal que nació para ser libre... no para terminar a tu disposición. Que también sufre, que también siente dolor, siente el placer de correr libre y la necesidad de afecto a lo largo de toda su vida.
Cuando ustedes (creen) ver un "lindo espectáculo" en zoológico o en un acuario, yo veo víctimas de la soberbia y negligencia humana, esa misma que les permite creerse dueños de todo y de todos, decidiendo quién vive y quién no; cómo vive, dónde vive, para qué vive y durante cuánto tiempo vive.
Cuando ustedes ven una buena marca de productos para su pelo, sus dientes, su piel; yo veo otras alternativas (con iguales fines) para las cuales no fue necesario dejar ciego a un conejo, llenarle el estómago de detergente a un hámster o irritarle la piel a un perro.
Cuando ustedes ven un lindo abrigo de piel, una fashion cartera de cuero o un sensual camisón de seda, yo veo vestigios de alguien que no pidió ser despellejado de esa manera.
Sigan viviendo engañados si quieren, cubriendo sus propios ojos para no ver las bestialidades de las que forman parte, las crueldades que apoyan y promueven. La verdad está a simple vista, más cerca de lo que creen y pueden llegar a imaginar. Sigan utilizando diferentes palabras para designar los cadáveres que comen y que visten, con los que se peinan, se maquillan y se afeitan, sin sentirse tan culpables, sin que les duela tanto. Sigan diciéndome exagerada, loca, enferma. Sigan cargándome irónicamente, con sarcasmo.... Por lo que como, por lo que enfrento, por lo que defiendo. No puede importarme menos. Porque cuando miro los ojos de un animal, cualquiera que sea... Cuando esa mirada me llega al corazón y puedo devolverle la mirada tan igual de franca, sabiendo que hice, hago y voy a hacer siempre todo lo que esté a mi alcance para evitar que sufran, poniéndome en su lugar y dispuesta a dar mi vida por cada uno de ellos; todo lo que ustedes dicen, cargan, burlan... Pierde total importancia y relevancia en mi vida, caen al suelo juntándose y convirtiéndose en escalones que me ayudan a alcanzar mi meta.
Ya que no son capaces de aportar a esta causa, déjense de romper las pelotas y no molesten. No sean tan pelotudos. GRACIAS.
Mientras ellos no tengan voz, NO DEJARÁS DE ESCUCHAR LA MÍA.
jueves, 25 de septiembre de 2014
Nadanadanada.
Es sentarnos e intentar dejar salir algo que sabemos que tenemos, pero no encontramos el código de seguridad y desbloqueo. Es como cuando querés tapar una botella pero la tapita es de otro diseño.
Y de golpe me encuentro tal vez entendiendo la postura de alguien que hace 5 días atrás estaba insultando. Entendiéndola porque ahora adopto la misma postura yo frente a otra persona. ¿Y si todo se trata de eso? De actuar de una determinada manera por miedo, sin saber que para los demás quedamos como imbéciles, histéricos, pelotudos o demasiado narcisos. Hay que cambiar de posición, de lugar. Hay que ponerse los zapatos del otro e imaginar que otro tiene los nuestros. No necesariamente tenemos que sentir como el otro ni pensar como este otro. Ahora el otro está en mi anterior posición, y yo estoy en la posición del nuevo otro. Todo está cambiando. Todo va rotando. Ahora es mi turno de entender.
viernes, 19 de septiembre de 2014
Estrategias de una mala estratega.
sábado, 30 de agosto de 2014
Simplemente.
sábado, 5 de julio de 2014
BASTA
Creo que siempre voy a tener como asignatura pendiente el hecho de entenderte. Nunca te voy a poder descifrar.
domingo, 18 de mayo de 2014
35 y mi amor por River.
River me dio eso. Momentos de tristeza, de desesperación, de preocupación. Momentos en los que volvés la vista atrás y no podés evitar caer en esa comparación absurda... el más ganador del país, el 3 veces tricampeón, el campeón del siglo... Y estás ahí otra vez, sentado frente a la pc con el hecho totalmente masoquista de entrar a youtube y ver videos del descenso, del Nacional B, de todo lo que sufrimos, padecimos, lloramos. Son esos momentos en los que sabés que tocaste fondo, y hay que resurgir.
River me dio eso. Peleas con amigos y familiares, que no entienden esta pasión, que no la comparten, que les molesta, que les enoja. Que no comprenden por qué te hacés más de 300km sólo por ver "a un club de fútbol" o a "11 pelotudos corriendo detrás de una pelota" por 90 minutos. Que no perdonan que faltes a cumpleaños, reuniones familiares, acontecimientos importantes por ir a la cancha o por juntarte con amigos a mirar el partido por tele cuando no se puede ir. Porque no lo consideran importante, no se dan cuenta que es TU RAZÓN DE SER. Se enojaron, se enojan, SE VAN A SEGUIR ENOJANDO. Todos tenemos una pasión, ésta es la mía. River es la mía. River es mi vida. No consigo expresar en palabras la felicidad que siento cuando lo veo salir a la cancha, cuando canto a los gritos que soy de River, que lo quiero y que lo llevo adentro del corazón.
River me dio eso. Personas con un valor humano increíble; que no sólo son gigantes porque comparten tu misma pasión, sino porque son de fierro, de oro, de todos los metales preciosos juntos. Con las cuales tenés anécdotas imborrables, todo empieza con un "uhh, te acordás de aquel partido, aquel viaje, aquella salida" y siempre hay algo para aportar, para reírte, para hacer un chiste. Cada vez que los ves tenés la felicidad asegurada, porque esas personas son tu felicidad. Porque vivir todo lo que vivís, no sería lo mismo si no lo vivís con ellos. Porque seguramente cuando alguien nombra a una persona hincha de River y de Rosario, vos enseguida saltás y preguntás "¿Y cómo se llama?", porque sabés que seguro la conocés. Y no, quizás nunca la sentiste nombrar en tu puta vida, pero los hinchas de River somos una familia, que nos vamos conociendo cada vez más.
Esas personas con las cuales también discutiste por bancar a un jugador o a un director técnico y hasta a un presidente, y ellos no. Discusiones que seguramente subieron de tono, y después todo volvió a quedar como antes, porque gracias a Dios somos iguales y diferentes a la vez. Esas personas que te dieron una mano cuando te faltó una entrada a vos o a algún conocido tuyo, que no dudaron en comprarte una gaseosa o una hamburguesa o directamente bancarte un viaje entero cuando estabas justo de monedas; porque saben que la felicidad que te dan esos viajes no te las da ninguna otra cosa o persona, porque te entienden, porque lo viven como vos.
River me da eso cada domingo. Abrazos con desconocidos, personas que no habías visto nunca antes y en medio de un gol se convierten en el tesoro más preciado para compartir un abrazo, un grito, un "vamos todos unidos".
River me da eso. La oportunidad de pensar que, por más que seas el más grande de Argentina, siempre se puede crecer más. Y de hecho crecemos cada día. Y esta pasión no tiene techo, no tiene límite, no tiene cordura. Y a la vez es lo más real y hermoso que te pasó en toda tu vida.
Porque llegás al Monumental y te sentís en casa. Porque ya el olorcito a adrenalina y pasión se siente desde muchas cuadras antes de llegar. Porque siempre te cruzás con un conocido y se saludan con un abrazo. Porque no existe algo tan indescriptible, y a la vez tan hermoso, tan perfecto que asusta. Porque un partido puede subirte a la cima del mundo o lanzarte al vacío más triste. Porque muchas veces sentiste que te ibas a infartar, que ya no podías sufrir más, no podías aguantar tantos nervios. Porque en la cancha vivís de todo y ves de todo, y aprendés qué cosas son buenas y qué cosas son malas, qué ejemplos seguir y de cuáles alejarte.
Pido perdón a mis viejos, porque son lo más anti-fútbol que existe y yo les salí falladita. Les salió una hija que puede estar horas mirando fútbol por televisión sin cansarse, que de hecho se ve todos los partidos cuando aparece siempre el infaltable "ME TENÉS HARTA CON EL FÚTBOL!" de mamá. Una hija loca desquiciada enferma por River que deja todo y a todos por ir a la cancha, por seguir compartiendo la vida con sus hermanos, amigos y compañeros de emoción. Pido perdón por hacerlos preocupar cada vez que voy a la cancha, porque sé que es un ambiente jodido, que siempre está latente la posibilidad de que se arme quilombo por algo y podés quedar en el medio de palazos, trompadas, incluso hasta algo peor. Les pido perdón, y a la vez paciencia, porque se los voy a seguir haciendo vivir... Hasta que me muera.
miércoles, 14 de mayo de 2014
Entrevista a Gary Yourofsky.
![]() |
| -FREE ME- |
viernes, 9 de mayo de 2014
Sobre gripe y manifestaciones inconscientes.
La cosa es que a veces, y digo a veces porque se da muy de vez en cuando, vamos con papá a tomar algo por ahí y charlar un poco. Siempre terminamos hablando de lo mismo que en casa: de lo mal que me manejo para encarar algunos temas, de que me ve estancada sin saber para dónde disparar, que quiere que deje de carrastrear y levante vuelo. Y las últimas dos veces creo que fuimos acá cerca, a un barcito situado en una plaza con muchos árboles.
En mi sueño, parece que íbamos a ese bar porque nos bajamos del auto en la misma placita. En el mismo instante en que nos adentramos unos pasos y quisimos llegar al río, o al menos caminar en esa dirección, se hizo muuuy de noche. No se veía nada, sólo árboles a nuestro alrededor, y nos inundaba esa sensación de estar perdidos. Yo recordaba que hacía unos segundos había subido unos escalones y volví hacia atrás para bajar uno por uno, contándolos. ¿Para qué? No sé, pensaba que eso me iba a dar alguna idea de dónde estábamos y hacia dónde teníamos que ir; aunque la cantidad de escalones iba a ser la misma subiéndolos que bajándolos, y nada iba a cambiar saber eso.
10. 10 eran los escalones, bajé contándolos al grito de "¡Esperame! ¡No me dejes acá sola!" cuando vi que papá también se sentía perdido, y decidió contar los pasos que había entre el principio de la cuadra y el lugar donde supuestamente habíamos dejado estacionado el auto. Y digo supuestamente, porque ni el auto se veía ya. Sólo árboles. Sólo la oscuridad. Y nosotros dos.
En ese momento se acercó hasta mí y yo, parada en el primer escalón (o en el último si tenemos en cuenta que los había bajado), le estiré los brazos para que me haga upa, diciéndole que "haga" de cuenta que yo era chiquita, como hacía mucho tiempo atrás.
Lo que ahora no recuerdo es qué pasaba después, porque el sueño duró unos segundos "reales" más, lo que significa que duró bastante más tiempo en mi inconsciente. Lo único que sé es que me desperté con mucha angustia, muchas ganas de llorar y muchas ganas de abrazarlo.
miércoles, 9 de abril de 2014
No dejes!
martes, 25 de febrero de 2014
¿Me ayudás?
miércoles, 19 de febrero de 2014
Acto fallido
Hay momentos en los que pienso que era mejor dejar todo como estaba, pero cuando uno revuelve, siempre hay un cambio. Y ese cambio me hace sentir contenta, pero no sé por qué puta razón soy tan ansiosa, tan insegura y tan miedosa. Debería cambiar eso, ya que tanto hablo de cambios, porque no me dejan disfrutar del momento. Un momento que imaginé muchas noches antes de dormir y que pensé que estaba más lejos de lo que al final estaba. Al final? No, no es el final... Es apenas un comienzo. Comienzo de qué? No lo sé, ya veremos... Cómo me cuesta dejar fluir las cosas! Aunque me dio resultado. Arghhh, estoy odiando todo esto que escribí pero no encuentro otra manera de expresar lo que me pasa.
Ya no hace falta esa situación para que se revolucione mi estómago. Se encuentra revolucionado las 24hs del día, porque esa situación... es todo lo que pienso, ES LO QUE FORMA PARTE DE MÍ.
domingo, 16 de febrero de 2014
Dieciséis.
Me dijiste que dejemos todo fluir, que "veamos qué pasa". Te regalé un silencio. Al fin un silencio después de tantas palabras. Te regalé un silencio y dudé.
Me pregunté a dónde me llevaría el viento ahora, de qué mar vendría el barco que arribe a mi bahía para quedarse. Cuál sería el destino de mis palabras.
viernes, 25 de octubre de 2013
viernes, 26 de julio de 2013
¿Te acordás?
¿Te acordás de los misterios que inventamos, de los misterios que nos inventaron, de los misterios que dijimos que íbamos a inventar? ¿Te acordás cuando tuvimos la evidencia en las manos? Cuánto principio de final! Cuánto de épico; casi me dan ganas de aplaudir.
¿Te acordás? ¿Te acordás que nunca supe ganar y a vos no te sale perder? ¿Te acordás que la distancia no era nada, que casi fue mucho, que éramos dos y éramos uno, un vino haciendo de chocolatada y una soga en el cuello de alguno? ¿Te acordás de las noches?
¿Te acordás de tus ganas de dar risa, cuando estar enojado era diferente, cuando no me hacías llorar? ¿Te acordás de mi necesidad de no ponerle final a los cuentos, cuando terminar no era necesario, cuando de verdad era inmortal?
¿Perdimos algún poder? ¿Qué poder ganamos? ¿Te acordás? ¿Te acordás de la comprensión absoluta, de eso que no podemos decir porque es así y punto? Estamos haciendo algo. Y vos lo sabés. Y yo lo sé.
¿Cuándo? ¿Qué? ¿Te sobran preguntas? Sí… A mí también.
No me sorprende. Vamos a seguir sorprendiéndonos.
Posta, va a ser así: me acuerdo.
domingo, 14 de julio de 2013
Descafeinado
Tranquilo y con calma, como cada jueves, disfrutó del aroma de aquel pocillo; lo revolvió seis veces hacia la derecha y dos hacia la izquierda, y bebió el primer trago.
Algo estaba fuera de su lugar. Algo era distinto. Los vidrios empañados no le dejaban ver más allá de la cuadra que conocía como la palma de su mano, pero aún así, fruncía su ceño intentando percibir los sonidos del exterior. Una suave voz lo interrumpió:
- ¿Desea algo más, señor?-
Y fue justo en ese instante cuando todo el mundo que conocía, que hasta ese jueves conocía, se derrumbó. Sus esquemas rutinarios pendían de un hilo, desprendiéndose uno a uno, dejando sólo una huella difusa.
Levantó la vista y se encontró con la más exquisita sonrisa que jamás había visto. Unos ojos negros que lo enmudecían, un cabello largo, rojizo y suelto por encima de sus hombros, unas pestañas increíblemente doradas.
Titubeando, sólo titubeando, logró decir -No, eh... no, no. Nada más. Gracias.
La mujer giró 180° y siguió con su trabajo, mientras él dejaba enfriarse los 3/4 de café que aún quedaba y se dirigía hacia la barra de aquel bar.
- Disculpe buen hombre, me podría decir el nombre de la nueva empleada?
- Cuál nueva empleada? No hay ninguna nueva empleada.
- Claro que sí, la mujer de cabello rojizo y pestañas doradas.
- Ella lleva años trabajando aquí, señor.
- Eso es imposible, nunca la he visto.
- Nunca la ha visto, debido a que lo primero que usted hace al ingresar al bar a las 8 de la mañana, es buscar el mismo asiento de cada Jueves, leer la carta, esperar que sean las 8:30, ordenar un café descafeinado y agregarle una cucharada y media de azúcar. Luego lo revuelve un número estratégico de veces y se queda el resto de la mañana mirando por la ventana, esperando el regreso de alguien que nunca va a volver. Nunca la ha visto, porque jamás se permitió escuchar la voz de aquella mujer que cada Jueves a las 8:30 le preguntaba si necesitaba algo. Nunca la ha visto, porque se ha refugiado en su monotonía, con esa tremenda incapacidad de aceptar lo que ha ocurrido. Nunca la ha visto ni tampoco la ha escuchado, pero ella elegía atender cada jueves una mesa que no le correspondía, con la ilusión de escuchar un pedido diferente. No un café descafeinado, no un diario, no un sobre de edulcorante. Ella aún añora escuchar -Sí, a usted la necesito.
viernes, 21 de diciembre de 2012
Golpe Necesario
Respiré, me subí con cara de "tengo dos 4 y un 5" porque claro, la de póker no me salía, era obvio. Mis manos no contribuían con demasiada solidaridad a que el manubrio se mantenga derechito, mi papá trató de calmarme: "tranquila, yo te sostengo, no voy a dejar que te caigas". Y me sostuvo, sí. Media cuadra. Ahí decidió darme el impulso para que siga solita, con todo el orgullo que siente un padre cuando ve volar a su polluelo. Me vio volar eh, literalmente. En menos de 5 segundos tambaleé y ya estaba besando el suelo.
"No pasa nada, sólo es un raspón. Quizás te vuelva a suceder una, dos o quizás más veces. Pero es necesario para que aprendas y te mantengas firme".
Mi viejo, quizás sin darse cuenta del todo, me dio una de las mejores lecciones de mi vida. A principios de este año me subí a una bici demasiado grande, no llegaba a los pedales (aunque yo creía que sí). Todas las personas habidas y por haber me advirtieron el gran riesgo. No me importó. Yo me subí como si fuera Schumacher, tomé impulso y bajé el cordón. ¿El resultado? Terminé lastimada en el piso nuevamente, sin rueditas y sin bici. Pero tuve los mejores paramédicos del mundo, que sin pensarlo dos veces curaron herida por herida y me ayudaron a levantarme. No sólo eso, también gané una lección más para la colección. Una anécdota para contar, muchas cosas para aprender y tener en cuenta. Y sobre todo la certeza de que el que no arriesga no gana y que de todas las palabras escritas, las más tristes son éstas: PODRÍA HABER SIDO.
Hoy no me arrepiento del riesgo que asumí y todo lo que eso significó y conllevó. Porque a pesar de haber sufrido, aprendí mucho; y volvería a pasar por todo lo que pasé este año porque el resultado que veo hoy me da fuerzas para seguir. Me hice más fuerte, y sé que la próxima vez que me suba puedo volver a caerme, pero también puedo mantenerme con estabilidad y perseguir mi objetivo, pedaleando hasta alcanzarlo.
Pasar por una mala experiencia tiene que tener un fin, y creo que en este caso particular el fin fue el aprendizaje. Aprendí que no todas las personas que demandan son agradecidas de lo que reciben pero que aún así uno tiene que tratar de seguir dando siempre lo mejor. Aprendí que muchas veces es mejor perder en cantidad y ganar en calidad. Aprendí que un niño puede ser un hombre y un hombre comportarse como un niño. Aprendí que los mejores resultados se logran por el trabajo en equipo. Aprendí que el dolor es menor cuando es compartido, y que el amor compartido es el más grande.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Viaje de estudio
jueves, 6 de septiembre de 2012
Mi ángel de cuatro patas
No sé si les conté que soy amante de los perros. Pero mal. Una loca fanática que derrama lágrimas y lágrimas y se le cierra el estómago cuando ve perros en la calle y situaciones por el estilo. Con la peli "Marley & me" estuve llorando 3 horas seguidas. (Y no exagero).
Pero pará, porque hubo otro detalle, me dijo: "es un golden". Ok, ahí me terminé de morir de amor y de felicidad. Traigan un paraguas para Romi porque llueven corazones, y un pack de servilletas para el manantial de baba. Siempre había querido tener un golden, realmente pienso y creo que son los mejores (y no hablo sólo de estética). Mepa que no tengo que aclarar que mi respuesta fue SÍ!
Un rato más tarde lo veía bajar de la camioneta de mi papá y entre lágrimas de emoción y una alegría ya de otro planeta, gritaba a los 4 vientos "ES HERMOOOOOSOOOOOO!". Si mal no recuerdo, repetí esa frase un mínimo de 40 veces.
Un golden, MI GOLDEN, MI ÁNGEL. El más grande y precioso que había visto. Un león. Nada de amarillo eh, doradito doradito como un lingote de oro; pelo larguísimo y suave, ojos llenos de ternura, una cabeza gigante como la de Mufasa.
Dicen que los perros eligen a sus dueños, y más feliz aún me puse cuando ese ángel de 4 patas fue directamente a mi pieza, se subió a mi cama y me miró con esos ojitos brillosos llenos de amor.
Fue amor a primera vista. Desde ese momento fuimos inseparables. NO puedo explicarlo pero jamás sentí por ningún animal o persona lo que sentía (y siento) por Indio. Sí, Indio. Así lo llamó mi papá.
Un amor puro e incondicional sin escalas, una alegría indiscutible cuando me veía llegar y venía corriendo a saltarme moviendo la cola. Adonde yo iba, él venía detrás, me miraba y yo me derretía de amor, me llenaba de paz... Y era extremadamente celoso! Cuando alguien me abrazaba, enseguida se ponía en el medio y me volvía a mirar con esos faroles que me enloquecían.
Ni hablar de cuando me ponía a ensayar mis coreografías. Se levantaba de su siesta, se sentaba en la puerta y me miraba bailar, moviendo la cola y tirándose en el piso cuando yo lo hacía.
Y en mis malos días, frente a algún disgusto que me hacía llorar, ahí estaba... venía corriendo, se ponía a llorar conmigo, me movía la cola para animarme... Es como dice la frase: "NO HAY MEJOR PSIQUIATRA EN LA TIERRA QUE UN PERRO LAMIÉNDOTE LA CARA".
A veces pasan cosas que no nos gustan... Hubiese dado lo que sea para que ese 25 de agosto nunca haya existido; para que yo nunca haya caído a tus pies, abrazándote y acariciándote la carita mientras el veterinario le ponía fin a tu dolor... (y un principio al mío),
Jamás sentí tanta impotencia por no poder hacer nada, por no poder brindarte más años de vida, más años junto a mí. No lo podía creer, pensaba "se tiene que poder hacer algo". Pero no.
Sólo espero que hayas sentido una décima parte de todo el AMOR que te di o al menos intenté darte. Estoy tranquila porque sé que te recibí con el corazón y los brazos abiertos, esos mismos brazos que te sostuvieron hasta el último segundo de tu vida.
Gracias por estos años hermosos que me diste, por dejarme compartir con vos todo el amor que tengo, por haber hecho únicas mis mañanas, tardes y noches a tu lado. Y aunque nada ni nadie pueda aliviarme este dolor, esta angustia y esta bronca que me carcomen, sé que estás rodeado de luz como te merecés y que estás muy feliz.
Sos lo más hermoso, especial y dulce que me pasó en la vida. TE AMO Y TE VOY A AMAR SIEMPRE.
![]() |
| ...¿Sobre cuántas personas puedes decir lo mismo? ¿Cuántas personas hacen que te sientas único, puro y especial? ¿Cuántas personas hacen que te sientas... extraordinario?". |
domingo, 22 de julio de 2012
Sólo cenizas
jueves, 21 de junio de 2012
~Oscuridad~
Mi cabeza comienza a maquinar miles y miles de situaciones, conflictos, esquemas y desenlaces terriblemente austeros para mi salud mental, quien se auto-juega una mala pasada durante todo el proceso.
El detalle es que no sólo imagino ladrones, asesinos, o monstruosas formaciones, lo que puede pasar durante todo el trayecto de mi oscuro viaje, es indescriptible, ilógico y hasta muy estúpido.
Puede o no estar relacionado con imágenes u hechos reales y ciertamente posibles, pero en mayor medida, no tiene algún sentido.











.jpg)











