Todavía pretendo "comprender" el complicado significado que debe poseer ese sueño intermitente. Muchas veces deseé con toda mi alma que el Sr. Sigmund (confesé alguna vez que lo amo?) esté vivo para que me psicoanalice (incluidos mis sueños). Pero no, pobre Freud. 2 minutos 10 segundos luego de prestarme atención, correría desesperadamente para aventarse bajo un Fiat 600 despintado, a gas y sin patente.
Resulta que este loco sueño me persigue desde que tengo uso de razón. No, no sueño todas las noches lo mismo ni reaparece con frecuencia. Pero estuvo presente en mi infancia, en mi pre-adolescencia, en mi adolescencia y en mi temprana "adultez".
Lo curioso del caso es que no sólo siempre ocurre el mismo hecho; sino que además en el mismo sitio.
Es de mañana, muy temprano. No está fresco pero tampoco hace calor. No llueve ni hay sol radiante.
Camino normalmente, con la cabeza a gachas hasta llegar a mi colegio. (Sí, mi primer colegio. No hablemos del secundario porque no puede llamarse "colegio" y además nunca lo adopté ni acepté como tal.)
De pronto, miro mis pies y... sí, estoy en pantuflas.
Ok, necesito terapia urgente. O una sobredosis de sedante para caballos, lo que decidan. ¿Nunca les pasó? ¿En serio, a nadie? No es joda. 18 años llevo soñando eso.
No, pará. En algunos sueños llevaba ojotas y no pantuflas, pero supongo que es lo mismo y además no viene al caso.
Lo peor de todo es que tengo una duda existencial: Creo que cuando estaba en jardín de infantes me pasó. Estaba por bajarme del auto de mi papá cuando miré mis pies, y vi las pantuflas. Qué loco, nunca pude discernir si había ocurrido o no.
A psychiatrist urgent, please!

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.